PRESENTACIÓN

Del estudio recientemente realizado, sobre la detección de riesgos en la explotaciones agrícolas invernadas, se han obtenido resultados que han puesto en evidencia una serie de riesgos que sobrepasan en magnitud y frecuencia a otros que tradicionalmente se han considerado de manera casi exclusiva, como es el de la aplicación de plaguicidas. Entre los habituales y con una repercusión económica inmediata figuran contusiones, cortes, torceduras, patologías que llegan a ser crónicas como consecuencia de la posición de trabajo, etc. Uno de los aspectos más destacables ha sido la necesidad de especialización y cualificación de los operarios por la falta de continuidad en el puesto de trabajo. Sin duda el factor diferenciador que provoca falta de continuidad en los trabajadores de explotaciones agrícolas invernadas son las condiciones ambientales que tienen que soportar y que tradicionalmente han hecho del trabajo en invernadero uno de los más duros de panorama laboral.

La comunidad autónoma de Andalucía es la que mayor cantidad de invernaderos concentra del estado español y dentro de la Unión Europea con más de 40.000 Ha de cultivo. Dentro de la misma Almería con unas 30.000 Ha y la costa de Granada es la zona donde esta actividad tiene mayor importancia con pequeñas y medianas explotaciones pertenecientes a unos 40.000 propietarios que ocupan a más de 60.000 trabajadores, para los cuales directamente éste es su lugar de trabajo, hablamos por tanto de más de 100.000 personas sometidas a las condiciones ambientales de los cultivos en invernadero. El RD 486/1977 por el que se establecen las Disposiciones Mínimas de Seguridad y Salud en los Lugares de Trabajo en su Anexo III establece las condiciones ambientales de los lugares de trabajo; condiciones que sabemos que difícilmente se cumplen en los invernaderos, haciéndose necesario estudiar los factores de riesgo implicados y articular las medidas correctoras necesarias para garantizar la salud de los trabajadores.