“Enamorarse de la agricultura es aprender a escuchar a la tierra”

Entrevista a EVA JEREZ GARCÍA, colegiada 1160 COITAAL

Con más de 23 años de experiencia, esta ingeniera agrícola comparte cómo la pasión por ayudar a los agricultores y la curiosidad por aprender la llevaron a una carrera llena de retos y evolución constante

—Cuéntanos cómo empezó tu historia con la agricultura. ¿Recuerdas un momento o experiencia que te hizo enamorarte de esta profesión?
“Siempre he sido una persona que me gusta ayudar, que empatizo mucho con la gente. La labor de ingeniero técnico es ideal para mostrar esa empatía, dar soluciones a los agricultores y aprender para ayudar… la experiencia diaria me lleva a ese enamoramiento de la profesión.”

—¿Quién o qué te inspiró a estudiar ingeniería agrícola? ¿Hubo alguna persona o experiencia que marcara tu decisión?
“No tenía casi nada de contacto con la agricultura, venía de Melilla, donde poca agricultura había. Pero viajaba a Almería y tenía una amiga que estudiaba ITA. Me contaba sobre las asignaturas y las prácticas… y al final decidí venirme a estudiar. Se podría decir que fue por casualidad y ya llevo trabajando 23 años.”

“Ya llevo trabajando 23 años en un sector que descubrí casi por casualidad.”

—Mirando atrás, ¿cómo describirías aquella joven que decidió dedicarse a la agricultura?
“Al principio no era muy consciente de la repercusión que puede tener un ingeniero técnico en el campo. Se veía que la carrera tenía mucha salida, todos estábamos locos por encontrar trabajo, pero no imaginaba la importancia de nuestra labor en un lugar como Almería.”

—Háblanos sobre tu trayectoria profesional.
“Mis primeros contactos laborales fueron en Adra y la costa de Granada, trabajando en una empresa que daba asesoramiento técnico a fincas y empresas, como semilleros. Me encargaba sobre todo de los tratamientos fitosanitarios y de vigilar las partidas y su estado.

Luego trabajé en la zona de Levante, donde me desarrollé como técnico en diferentes empresas durante bastante tiempo, en lugares como Los Gallardos, La Cañada y Alhama. En Levante trabajé en varias empresas de subasta relevantes de la zona, donde comenzaban a implementarse las primeras normas de calidad. Fueron 12 años de aprendizaje, escuchando mucho a los agricultores que disfrutaban enseñando.

Más tarde, pasé a un almacén de suministros agrícolas, donde estuve siete años asesorando a los clientes. Fue una etapa muy bonita, con recuerdos muy valiosos.

Actualmente, desde 2022, trabajo como delegada de ventas en una casa de semillas. Es una etapa de superación personal, de seguir desarrollándome desde otra perspectiva de la ingeniería agrícola.”

“La experiencia diaria me llevó a enamorarme de la profesión.”

—¿Qué mensaje dejarías a quienes quieren dedicarse a la ingeniería agrícola?
“Es una profesión con versatilidad, relevancia y capacidad de aprendizaje continuo. Existen muchísimas formas de avanzar dentro de la ingeniería agrícola con preparación y dedicación.”

“Pocas profesiones ofrecen tanta versatilidad y capacidad de aprendizaje como la ingeniería agrícola.”

Si tu trabajo pudiera tocar la vida de alguien de manera silenciosa, ¿qué te gustaría que esa persona sintiera o recordara?
“La naturaleza es sabia y los cultivos nos hablan. Entre ingeniero técnico y agricultor se puede hacer magia.”

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